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La fundación del Club de Polo Coronel Suárez, una de las entidades más importantes del deporte en el interior del país, tuvo, como los comienzos de muchas otras sociedades, una importancia que no se consideró en el momento iinicial. Es este otro de los clubes que surgieron de la afición de unos pocos hombres, reunidos con fines de entretenimiento en livianas prácticas del juego, pero, a medida que se afincaba el entusiasmo de los iniciadores del movimiento, aumentaba la atracción y el interés por el polo entre sus relaciones y amistades, hasta llegar el momento en que alguien comprendió que aquella costumbre de reunirse para taquear sobre cualquier terreno, podría ser la razón y base para la formación de un centro deportivo, que transformara en constante y ordenado, ese balbuceante accionar de los primeros teams.
En la estancia La María, propiedad de Doña María Alberdi de Garrós, un grupo de jóvenes, a quienes dirigió el entusiasmo de Don Jorge R. Grant, realizaron las primeras prácticas de polo. El jugador nombrado, que había aprendido en Coronel Dorrego los rudimentos del deporte, transportó a su medio habitual esta inclinación, y encontró excelente acogida entre el grupo de sus amistades. El primer match se jugó en junio de 1927, entre los equipos denominados El Ñandú, que integraban Jorge y Jack Grant, Cadmur y Leslie Maitland y el de Melipeñi, constituido por los hemanos Juan, Eduardo, Santiago y Ricardo Garrós. Fue, demás está decirlo, un pasatiempo familiar, una pequeña aventura entre amigos, pero de dicha práctica surgió una afición que dió forma con el rodar del tiempo, a una de las grandes entidades del país. No sólo los jugadores que participaron en dicha práctica tomaron cariño por el juego, sino que, muchos de los que presenciaron el partido se entusiasmaron por el deporte; y así se fueron organizando partidos casi todos los domingos y más tarde, hasta en los días hábiles de la semana.
En agosto de ese mismo año, el grupo de aficionados que se reunía en la estancia La María, vivió un acontecimiento extraordinario: un team de Coronel Dorrego, acudió ajugar a Suárez. Capitaneaba ese equipo D. Juan Berger, gran entusiasta del polo, e integraban el team, Arturo Murrie, Diego Geddes y Ernesto Grant. El cuarteto visitante que lo denominaban Los Canarios, jugó varios partidos que le fueron favorables en su resolución; pero cumplió, además, una función de suma importancia para el deporte local, pues trajo el aporte de nuevos conocimientos, que elevaron el nivel técnico del juego que se acostumbraba en la estancia La María Los jugadores suarenses supieron aprovechar esos beneficiosos resultados y, en sus prácticas posteriores, emplearon todos los recursos que vieron realizar a los jugadores de Dorrego. A los dos teams iniciales, se sumó bien pronto un tercer equipo, denominado Santa Ana, y en el que se alistaban Daniel Amadeo y Videla (h.), Santiago Biedma, César Ceretti y Genaro Burón. Este team amplió el número de jugadores, y también de prácticas, y el movimiento fue día a día en aumento, pues ya en 1928 existia una regular cantidad de jugadores, tales como Jorge R.Grant, Jack Grant, Cadmury y Leslie Maitland, Santiago, Mario, Juan J. Alberdi, Eduardo y Ricardo Garrós, Daniel Amadeo y Videla (h.), Marcelo Amadeo y Videla, Genaro Burón, Santiago Biedma, Oscar y Ricardo Jencquel, Héctor Carlos y Enrique Alberdi, Amado Boudou, Manuel Andrada, Julio Pereda, César Ceretti, Ricardo Trilla, Eduardo Pons, Luis María Conturbi, el hincha número 1 de Coronel Suárez, que desde un comienzo se había destacado por sus aptitudes naturales, pero que el cuidado de sus estudios lo alejó del deporte.
En 1928, el equipo de Coronel Dorrego Polo Club volvió a visitar Coronel Suárez, especialmente invitado. Integraban el team de Dorrego, Juan Berger, Diógenes de Urquiza, Arturo Murrie y Emesto Grant. Cuatro partidos jugó en Suárez el equipo visitante, y aun cuando se impuso en dichos compromisos, en esta ocasión hubo mucho equilibrio, como que ya los jugadores suarenses habían adelantado apreciablemente en sus conocimientos Don Santiago Garros y su esposa, agasajaron a los visitantes en la Estancia La María, y la estadá de listas de Dorrego dio margen también a agradables reuniones sociales. En esa misma temporada, los jugadores suarenses obtuvieron su primera victoria. Don Vivián Puleston concurrió a la cancha de La María, con el team de Guaminí, que él capitaneaba, y en los dos partidos que se llevaron a cabo, venció al team local, lo que comunicó gran entusiasmo a los jugadores. Pocos días después, un team de Coronel Suárez devolvió la visita y fue éste el primer conjunto que representó al deporte local, fuera de su medio habitual. Formaban el conjunto Ricardo y Eduardo Garrós, Daniel Amadeo y Videla (h.) y Jorge R. Grant, cuarteto que ganó en Guaminí por 9 goals a 1.
Poco más tarde en la Estancia Los Tamarindos de Arturo Murie y Juan Berger, se organizó un tomeo relámpago, en el que participaron numerosos jugadores suarenses y cuyo resultado favoreció al team de Melipeñi, integrado por los hermanos Garrós. Fue esa la primera competencia en la que participaron los polistas de Coronel Suárez, que no soñaban entonces con llegar a adquirir el dominio del deporte y la popularidad que debían gozar más tarde.
Ya con un apreciable número de jugadores, D. Santiago Garrós lanzó la idea de formar un club, y su iniciativa contó con el más franco y entusiasta apoyo. Luego de varias reuniones preliminares y de comprometer a los jugadores que actuaban en la Estancia La María, se efectuó una asamblea en la Intendencia de Coronel Suárez, a la que concurrieron 16 jugadores. Allí se labró el acta de fundación y quedó constituido el club, con los siguientes socios fundadores: Diego Green, Enrique Fiora, Salvador Ruiz, Santiago, Juan, Eduardo y Ricardo Garrós, Héctor J. Alberdi, Daniel Amadeo y Videla, Enrique Alberdi, Juan Bedoure, Manuel Andrada, Eduardo Pons, Amado Boudon, Enrique Berger y Ricardo Jenequel. La comisión directiva quedó constituida en dicha reunión de la siguiente manera: Presidente, Daniel Amadeo y Videla (h.), vicepresidente, Santiago F. Garrós; secretario, Amado Boudon; tesorero, Salvador Ruiz, y vocales, Enrique Fiora, Diego Green y Héctor J. Alberdi.
La primera medida de esta comisión directiva, fue arrendar un terreno de 23 hectáreas para construir las canchas de polo, terreno que más tarde fue adquirido en propiedad. Muchos esfuerzos demandó la construcción de la primera cancha, pero finalmente, el 29 de mayo de 1929, quedó inaugurado el primer ground, con una gran reunión, a la que concurrió el entonces Mayor Enrique E. Padilla, quien se encontraba en ese entonces en la plenitud de su estado atlético. La visita del Mayor Padilla, tuvo incalculables beneficios para el polo de Coronel Suárez, por cuanto significó una amplia mejora en los conocimientos técnicos de los jugadores locales. Padilla, guió con entusiasmo y excelente buena voluntad a los jugadores suarenses, haciéndoles valiosas indicaciones, pues vio en ellos pasta de buenos polistas, vaticinio que el tiempo justificó, hasta darle apatiencias de extraordinario acierto.
En el acto inaugural de la cancha, actuaron dos equipos. El primero de ellos estuvo integrado por Enrique Alberdi, Ricardo y Eduardo Garrós y Enrique E. Padilla, y el segundo, por Jorge R. Grant, Daniel Amadeo y Videla, Manuel Andrada y Alejandro Bell. Estuvo en juego la Copa Iniciación, que fue ganada por el equipo que capitaneó Padilla.
Ese mismo año, por invitación de D. Diógenes de Urquiza, se jugó en la Estancia 3 de Febrero la copa del mismo nombre, en la que participaron varios equipos de Coronel Suárez. Resultó ganador de esta competencia el equipo de El Ñandú, que constituyeron Haakon Haugaard, Bonde Ambrosius, Haage Haugaard y Valdemar Haugaard.
Poco después, el Coronel Padilla efectuó otra visita a Suárez, en la que pudo ampliar sus enseñanzas. Dio en esa ocasión numerosos consejos sobre juego individual y de conjunto, enseñó diversos detalles de taqueo, e incluso de equitación apropiada para polo. Estas instrucciones fueron muy útiles para los jugadores de Coronel Suárez, que mejoraron ampliamente su nivel técnico, al punto de que, al recibir el club la visita de Manuel Andrada, poco después de la gira de Santa Paula por los Estados Unidos, éste encontró ya en Coronel Suárez un polo de muy discreta factura.
Andrada complementó los consejos que había dado Padilla y jugó numerosos matches en compañía de los aficionados suarenses, los que sacaron buen partido de sus conocimientos. Andrada, nacido en Coronel Suárez, enseñó con cariño y dedicación a los elementos jóvenes y mantuvo contacto con ellos, jugando asiduamente en la estancia Curumalán, ubicada en el partido de Coronel Suárez. El club fue adquiriendo con estas actividades, el ritmo de las entidades más laboriosas, y al efectuarse el primer torneo oficial, en mayo de 1929, el acontecimiento adquirió una importancia similar a la de los mejores tomeos del interior. El número de teams y de jugadores no fue muy alto, pero en carobio, el entusiasmo destacó los contornos de la justa, y fue posible admirar en aquel grupo de jugadores, un estado de preparación pocas veces visto. El team de Los Cruzados, formado por Manuel Andrada, de back, Daniel Amadeo y Videla, de número 3, Amado Boudou de número 2 y Ricardo Díaz, como primer delantero, se adjudicó esta primera competencia. El 30 de agosto de 1929, se jugó por primera vez El Subcircuito Sudoeste, el que despertó gran entusiasmo en Coronel Suárez; pero tales alegrías se diluyeron luego, al imponerse en la competencia, el equipo de Coronel Dorrego, que integraron Haakon y Valdemar Haugaard, Haage Ambrosius y Bonde Ambrosius. Recién un año después pudo el Coronel Suárez Polo Club tomar desquite de esa derrota, y el team integrado por Ricardo y Eduardo Garrós, Enrique Alberdi y Jorge R. Grant, se adjudicó el Subcircuito Sudoeste. Esta victoria le permitió jugar el Circuito Sud, donde volvió a imponerse y por primera vez, un team de la entidad; fue a jugar a Buenos Aires, el Campeonato Anual con Handicap. El equipo, luego de medirse con fuertes adversarios, consiguió ganar la Copa República Argentina. Este triunfo aumentó el entusiasmo de los socios del club y las prácticas se intensificaron. El Campeonato Anual con Handicap, fue desde entonces una de las competencias más estimadas por los jugadores suarenses y el año siguiente 1931, el mismo team volvió a ganar el Subcircuito Sudeste, el Circuito Sud y por último el campeonato anual, en Buenos Aires. En 1932, Coronel Suárez fue derrotado en el Circuito Sud, por el team de Caseros, pero en 1933, año extraordinario para el polo de Coronel Suárez, el team se volvió a clasificar, y acudió Buenos Aires. El único cambio en la constitución del conjunto, fue el reemplazo de Grant, por Juan Carlos Alberdi, quien a pesar de su juventud, se había destacado como un elemento valioso.
Un peligroso adversario se opuso a Coronel Suárez en el primer equipo match del campeonato con handicap; el team Cadete de Venado Tuerto. A pesar de ello, Coronel Suárez venció con facilidad, y ya eliminado este adversario, en el que se alistaban Edmundo, y Juan Cavanagh y Juan J. Murphy, Coronel Suárez no tuvo mayores inconvenientes para adjudicarse la competencia. El mismo equipo ganó enseguida la Copa Cámara de Diputados la que otorgó al team el honor de participar en el Campeonato Argentino Abierto. Como se recordará, vino en ese año a Buenos Aires el conjunto de Sudáfrica, y en su primer match por el torneo máximo, Coronel Suárez debió enfrentar a aquella fuerte combinación, que teórica y numéricamente lo superaba en 16 goals, por diferencia de handicap.
A pesar de ello, Coronel Suárez jugó de igual a igual en los primeros períodos con el team Sudafricano, y en los chukkers intermedios consiguió presionar y obtener un score favorable. Alentado por muchos simpatizantes, al frente de los cuales Conturbi aparecía como un magnifico director de clack, Coronel Suárez aguantó en los últimos períodos la fuerte reacción del equipo Sudafricano, y consiguió terminar el partido con un empate en 10 goles. Fue menester jugar entonces un tiempo suplementario, pero la falta de caballos significó en este chukker una ventaja demasiado amplia para el extranjero. A pesar de ello, ese período final alcanzó extraordinaria actividad, y las acciones se desarrollaron durante largos minutos con un ritmo realmente dramático, hasta que Gibson, el número 2 de Sudáfrica, que tenía un handicap de 8 goles, consiguió el tanto del triunfo para su equipo.
Fue este partido, a pesar de su resultado adverso, un magnífico triunfo para el team suarense, cuyos integrantes quedaron reconocidos como verdaderas promesas del polo argentino; y lo estimó así la comisión de handicaps, que elevó las valorizaciones de sus integrantes, hasta totalizar un handicap de 16 goles. Ya realizando un polo de primera categoría, Coronel Suárez continuó sus actividades.
La Copa Belgrano, organizada por la entidad a partir de 1932, le deparó repetidos triunfos; y en 1934, la entidad logró su victoria de mayor significación. Ese año fue a jugar el campeonato anual con handicap un team formado por Gregorio y Eusebio Urruty, Enrique Alberdi y Juan Carlos Harriott, combinación que se adjudicó, el preciado trofeo, mientras otro team, integrado por Ricardo y Eduardo Garrós, Juan Carlos Harriott y Juan Carlos Alberdi, se imponía en la Copa Cámara de Diputados. Terminó tan notable campaña, el equipo Senior de Coronel Suárez, constituido por los dos hennanos Garrós los dos hermanos Alberdi, team que por primera vez inscribió el nombre de Coronel Suárez en el Campeonato Argentino Abierto, luego de vencer a los más calificados equipos nacionales. Ya, para esta época, Coronel Suárez se había transformado en una brillante institución, y a partir de entonces, el club ha tenido representación en todas las competencias de importancia efectuadas hasta el presente, además de tener el honor de que, jugadores salidos de sus filas, integrasen la delegación que ganó el Campeonato Olímpico en Berlín y la Copa de las Américas en los Estados Unidos. 26 veces Campeón del Abierto de la República Argentina, 15 veces Campeón de la Copa de la República; animador principal de todos los torneos importantes que se juegan, dentro y fuera del país. El nombre del Coronel Suárez Polo Club, trascendió las fronteras de nuestro país con giras permanentes por el mundo. Otro de los grandes halagos, lo representa el hecho de que nuestro equipo competitivo de los grandes torneos, fué el pionero en toda la Historia del Polo Mundial que llegó a tener 40 goles de valorización. Este es nuestro Club, que cuenta con 7 canchas de Polo con tablas y riego por aspersión, una magnífica cancha de golf de 18 hoyos, de donde han surgido aficionados de gran nivel y hasta profesionales que se hicieron en el Club. Cuenta también la Institución con pileta de natación, 4 canchas de tenis y una de scoatch. Así a grandes rasgos, les hemos contado que hace 71 años nació un Club, por inquietud de un grupo de entusiastas deportistas, a quienes la historia les fue brindando sucesores, que fueron jalonando con páginas inolvidables la trayectoria del Coronel Suárez Polo Club.